Introducción
Granollers, ciudad de unos 64.000 habitantes, afronta los retos y oportunidades que trae la era digital en el ámbito social. En particular, la digitalización está transformando el cuidado de las personas mayores y de las personas con discapacidad, dos colectivos importantes en la población local. Alrededor de un 20% de los granollerenses son personas mayores de 65 años, lo que refleja un claro envejecimiento poblacional. A su vez, muchas familias conviven con algún grado de discapacidad en sus miembros, lo que exige servicios accesibles e inclusivos. En este contexto, la tecnología puede ser un aliado poderoso para mejorar la calidad de vida, la autonomía y la atención de estos colectivos, siempre y cuando logremos salvar la brecha digital y asegurar que nadie quede excluido.
En este informe analizaremos la situación actual de la digitalización en el cuidado de personas mayores y con discapacidad en Granollers. Veremos tendencias recientes, datos clave sobre el uso de tecnología en estos grupos, así como iniciativas locales y regionales que están contribuyendo a la inclusión digital. Asimismo, identificaremos los principales desafíos que persisten –desde la falta de competencias digitales básicas hasta barreras de accesibilidad– y propondremos mejoras y estrategias para que Granollers siga avanzando hacia una sociedad digital más amigable, equitativa y adaptada a las necesidades de todos sus ciudadanos.
La brecha digital en las personas mayores
La brecha digital por edad se ha ido reduciendo en los últimos años, pero sigue siendo un factor crítico. Las generaciones más jóvenes usan Internet de forma casi universal, mientras que en las personas mayores todavía hay una proporción significativa al margen del mundo digital. A nivel de España, los datos más recientes indican progresos notables: cerca del 80% de las personas entre 65 y 74 años ha utilizado Internet en los últimos tres meses, y aproximadamente el 65% de este grupo de edad se conecta a Internet a diario. Este porcentaje diario ha crecido rápidamente (en 2020 era apenas del 50%, subiendo al 65% en 2023), evidenciando que cada vez más mayores se animan a usar la red en su vida cotidiana.
No obstante, aún queda un largo camino para superar la brecha digital en la tercera edad. Incluso en la franja de 65 a 74 años, alrededor de un 35% no usa Internet de forma habitual. Y la situación se agrava entre los más mayores: según estudios del Observatorio Nacional de Tecnología, solo un 41% de las personas de 75 años o más ha accedido a Internet alguna vez. De hecho, encuestas específicas revelan que un 27% de los mayores de 65 nunca han usado Internet en absoluto. Estos datos nos muestran que uno de cada cuatro mayores permanece completamente desconectado, lo que supone un riesgo de aislamiento en una sociedad cada vez más digital.
Las causas de esta brecha digital en personas mayores son diversas. Muchas veces se debe a falta de habilidades digitales básicas o de confianza para usar dispositivos. Según Eurostat y el INE, aproximadamente el 73% de las personas entre 65 y 74 años carece de competencias digitales básicas, como manejar un smartphone o navegar por la web con soltura. La formación insuficiente y la edad avanzada pueden hacer más difícil aprender nuevas tecnologías, sobre todo cuando no se dispone de apoyo. Un problema muy citado por los propios mayores es la ausencia de acompañamiento en su adaptación a las nuevas tecnologías: más del 75% de las personas mayores de 80 años sienten que nadie les guía en este proceso. Esta falta de apoyo genera miedo e inseguridad. Por ejemplo, un estudio sobre mayores y administración electrónica encontró que muchos temen cometer errores o facilitar datos personales en trámites online, y tienen dificultad para recordar contraseñas o completar formularios complejos.
Además de las habilidades, influyen también factores económicos y sociales. Algunas personas mayores no disponen de dispositivos adecuados (ordenador, tableta o smartphone) o de una conexión a Internet estable, a veces por cuestiones de coste. También existen barreras cognitivas o sensoriales: problemas de vista, audición o destreza manual propios de la edad avanzada pueden complicar el uso de aparatos digitales si estos no están adaptados. Muchos mayores comentan que las interfaces les parecen poco intuitivas, con letra muy pequeña o pasos confusos. Esto puede llevar a frustración y a la percepción de que “la tecnología no está pensada para ellos”. De hecho, líderes de organizaciones de mayores advierten que si no atendemos esta brecha digital, crece el desamparo y la sensación de exclusión en los mayores, pudiendo llegar a considerarse una forma de maltrato por negligencia de la sociedad.
En Granollers, estos fenómenos se manifiestan de forma similar a la media nacional. La ciudad cuenta con un importante número de personas mayores activas y participativas, pero también con un segmento que no está incorporado al mundo digital. Es probable que varios miles de granollerenses mayores no utilicen Internet habitualmente. Este reto local se hace evidente en situaciones cotidianas: por ejemplo, a la hora de pedir cita médica por Internet, realizar trámites municipales online o simplemente comunicarse con familiares por videollamada, muchos mayores necesitan ayuda de terceros o terminan desistiendo. Durante la pandemia de COVID-19, quedó patente la necesidad de capacitar a los mayores en herramientas digitales, ya que actividades tan básicas como hacer la compra o mantener el contacto social pasaron a depender de aplicaciones móviles y conexiones a la red.
Beneficios de la digitalización para las personas mayores
Cerrar la brecha digital no es solo una cuestión técnica, sino que tiene un impacto directo en la calidad de vida y el cuidado de las personas mayores. Cuando un adulto mayor logra integrarse en el mundo digital, se abren múltiples beneficios y oportunidades:
Comunicación y combate contra la soledad: Las nuevas tecnologías ofrecen vías para que las personas mayores se mantengan en contacto con familiares y amigos, incluso si viven solos o lejos. El uso de videollamadas, mensajería instantánea (WhatsApp) o redes sociales les permite participar en la vida de sus seres queridos, ver a sus nietos crecer a través de fotos y vídeos, y sentirse más acompañados. Esto es crucial para combatir la soledad no deseada, un problema frecuente en la tercera edad. Por ejemplo, hay aplicaciones y dispositivos pensados específicamente para mayores que facilitan hacer videoconferencias de forma sencilla, con botones grandes e interfaces amigables.
Acceso a información y entretenimiento: Internet brinda a los mayores una ventana al mundo. Pueden leer las noticias en línea, informarse sobre temas de salud, acceder a libros electrónicos con tamaño de letra ajustable, ver películas o escuchar música de épocas que les gustan, etc. Muchas personas mayores utilizan YouTube u otras plataformas para revivir recuerdos (por ejemplo, viendo actuaciones musicales de su juventud) o aprender cosas nuevas. Este acceso a la cultura y al entretenimiento digital enriquece su día a día y puede tener efectos positivos en su estimulación cognitiva.
Facilidad en gestiones y trámites: Cada vez más servicios públicos y privados ofrecen opciones digitales para realizar trámites sin salir de casa: desde gestionar una cita en el ambulatorio, solicitar una ayuda, hacer operaciones bancarias, pagar recibos, hasta comprar productos de farmacia o supermercado con entrega a domicilio. Para una persona mayor con movilidad reducida, estas herramientas pueden suponer una mejora enorme en autonomía. Por ejemplo, realizar trámites administrativos a través de la sede electrónica municipal evita desplazamientos y esperas. En Granollers, el Ayuntamiento dispone de una Oficina Virtual y se han digitalizado muchos procesos (empadronamiento, solicitudes de servicios sociales, etc.), que resultan muy útiles siempre que el ciudadano mayor sepa utilizarlos o tenga apoyo para hacerlo.
Salud y atención sanitaria remota: La digitalización ha irrumpido también en el ámbito de la salud de forma muy beneficiosa. La telemedicina permite que los mayores puedan tener consultas médicas por videoconferencia o teléfono, evitando desplazamientos al centro de salud cuando no son necesarios. Asimismo, existen dispositivos de telemonitorización (tensiómetros, glucómetros, pulsioxímetros conectados a internet) que envían los datos al médico de cabecera para llevar un control más continuo de ciertas enfermedades crónicas, muy comunes en la tercera edad. En Granollers, el Hospital General de Granollers ha incorporado tecnologías de inteligencia artificial y telemedicina en áreas como la detección precoz de ictus, lo que beneficia en gran medida a pacientes mayores agilizando diagnósticos y tratamientos. También la receta electrónica y los portales de salud en línea (como «La Meva Salut» en Cataluña) facilitan que los mayores o sus cuidadores gestionen medicación y consultas de forma más cómoda.
Seguridad y autonomía en el hogar: La tecnología asistencial provee soluciones para que las personas mayores puedan vivir más tiempo en sus domicilios de forma segura. Un ejemplo consolidado es la teleasistencia domiciliaria, un servicio muy extendido en Granollers y toda la provincia de Barcelona. A través de un pulsador o medallón que el mayor lleva consigo, puede contactar con una central de emergencias pulsando un botón ante caídas, mareos u otras urgencias, las 24 horas del día. Este servicio ofrece tranquilidad tanto al usuario como a sus familiares. En la demarcación de Barcelona, a mayo de 2024 ya había más de 110.000 personas usuarias de teleasistencia, y se espera que alcance 150.000 a finales de la década, reflejando su creciente adopción. En Granollers, cientos de mayores disponen de teleasistencia gracias a la colaboración del Ayuntamiento con la Diputación de Barcelona. Además de la respuesta en emergencias, el servicio realiza llamadas de seguimiento y campañas preventivas que fomentan hábitos seguros (por ejemplo, recordatorios de hidratación en verano, consejos para prevenir accidentes domésticos, etc.).
Nuevas formas de cuidado y monitorización: Están emergiendo innovaciones tecnológicas específicamente dirigidas a cuidar y empoderar a las personas mayores. Por ejemplo, en ferias como FiraGran (Salón de las Personas Mayores de Cataluña) se han presentado dispositivos como sensores de detección de caídas por radar instalados en la vivienda, que avisan automáticamente a un cuidador o a emergencias si la persona sufre una caída fuerte. También se han desarrollado sistemas de localización para personas con Alzheimer u otras demencias, que mediante pulseras o dispositivos discretos monitorizan la ubicación y alertan si el usuario se aleja de una zona segura (previniendo situaciones de desorientación o pérdida). La empresa Mas Mayor Tech, por ejemplo, ha introducido soluciones de este tipo bajo el lema de que la tecnología debe “cuidarlos cuando necesitan ayuda y empoderarlos cuando pueda facilitarles la vida”. Otra innovación es el uso de asistentes de voz (tipo Alexa o Google Home) adaptados para mayores: con comandos sencillos de voz pueden llamar por teléfono a un familiar, poner música o recordarles la toma de un medicamento, sin tener que manejar interfaces complicadas. Todas estas herramientas representan una gran oportunidad para complementar la labor de cuidadores humanos, prolongar la autonomía personal y mejorar la seguridad de los mayores en su entorno.
En resumen, la digitalización bien aplicada puede enriquecer el cuidado de las personas mayores, haciéndolo más proactivo (al anticipar problemas), más personalizado y centrado en la autonomía del individuo. Sin embargo, para cosechar estos beneficios, es imprescindible asegurarse de que los mayores tengan acceso real y sepan utilizar estas tecnologías, lo cual nos devuelve al reto de la formación y la accesibilidad.
Desafíos de la digitalización en el cuidado de personas mayores
A pesar de las ventajas mencionadas, todavía existen importantes desafíos que limitan la plena incorporación de muchos mayores a la vida digital. Identificar y abordar estos obstáculos es clave para mejorar el cuidado y la calidad de vida en la tercera edad:
Falta de competencias digitales: Como se indicó, más del 70% de los mayores de 65 no dominan habilidades básicas en nuevas tecnologías. Esto incluye tareas como enviar un correo electrónico, instalar y usar una aplicación móvil, buscar información en Google, o manejar ajustes de seguridad y privacidad. La ausencia de estas competencias provoca que muchos mayores dependan de terceros incluso para gestiones sencillas en línea, o que directamente renuncien a hacer trámites digitales, prefiriendo métodos tradicionales aunque les supongan más esfuerzo. Un dato ilustrativo: más de la mitad (52%) de las personas entre 65-74 años que necesitaron realizar un trámite con la administración pública y no lo hicieron, declararon que la razón fue no saber cómo hacer ese trámite por Internet. Este desconocimiento práctico es quizá la mayor barrera inmediata.
Miedo y desconfianza hacia la tecnología: Es común que algunos mayores sientan temor a “romper” el dispositivo o a hacer algo mal que tenga consecuencias graves (por ejemplo, borrar información sin querer, o caer en estafas). Esta ansiedad tecnológica frena el aprendizaje. La abundancia de noticias sobre fraudes en Internet, virus informáticos o riesgos de privacidad puede generar una desconfianza general hacia lo digital en quienes no lo conocen bien. Asimismo, hay un choque cultural: muchas personas mayores crecieron y vivieron la mayor parte de su vida en un mundo analógico, y ahora perciben que todo se ha trasladado a pantallas táctiles y procesos intangibles, lo que puede resultar abrumador. Necesitan un período de adaptación psicológica, no solo técnica.
Diseños poco accesibles o usables: Gran parte de la tecnología de consumo no ha sido pensada teniendo en cuenta las necesidades de las personas mayores. Interfaces recargadas, textos pequeños, jerga técnica complicada, falta de asistencia personalizada… todo ello dificulta que un mayor pueda usar ciertas apps o webs. Un ejemplo concreto es la banca electrónica: muchos mayores han expresado su frustración con las aplicaciones de los bancos o con los cajeros automáticos modernos, al considerarlos poco intuitivos. Si a esto sumamos reducciones de atención presencial en sucursales, el resultado es que algunos mayores se sienten desatendidos por la digitalización de servicios esenciales. De hecho, en 2022 cobró notoriedad la campaña “Soy mayor, no idiota”, iniciada por un jubilado que reclamaba un trato más humano en la banca frente al excesivo énfasis en canales digitales que excluyen a los mayores. Este ejemplo muestra la necesidad de diseños más inclusivos y universales: tecnología que sea útil también para quien tiene limitaciones de vista, oído o simplemente menos familiaridad con lo digital.
Barreras físicas y cognitivas: En las personas muy mayores, puede haber deterioros cognitivos (pérdida de memoria, dificultad para concentrarse, demencias incipientes) que complican aprender cosas nuevas y retener procedimientos tecnológicos. También condiciones como el temblor esencial o la artritis dificultan usar pantallas táctiles pequeñas o teclados. Incluso algo tan común como olvidar contraseñas y PINes es un gran obstáculo: muchos mayores se bloquean al tener que recordar múltiples contraseñas para diferentes servicios. Todos estos factores hacen que la experiencia de usuario de un mayor de 80 años sea radicalmente distinta a la de un joven de 20, y si no se adapta la tecnología, aumenta el riesgo de abandono.
Acceso económico y territorial: Si bien gran parte de la población tiene móvil, hay personas mayores con pensiones bajas para quienes contratar internet en casa o cambiar a un smartphone moderno supone un gasto significativo. En Granollers, la mayoría del territorio está bien cubierto por conectividad (incluso con despliegue de fibra óptica y 5G urbano), pero puede haber hogares donde la conexión no llega o no se ha contratado. También las residencias de ancianos deben contar con buena conectividad para ofrecer a sus usuarios oportunidades digitales, y esto no siempre ocurre. La brecha digital a veces va de la mano de la brecha socioeconómica: mayores con menos recursos o menor nivel educativo suelen tener menos probabilidades de estar integrados digitalmente. Cualquier iniciativa de inclusión digital debe contemplar apoyos económicos (por ejemplo, programas de préstamo de dispositivos, tarifas reducidas para mayores, etc.) y alcance comunitario para no dejar zonas atrás.
Necesidad de apoyo continuo: Aprender a usar la tecnología no es un hecho puntual, requiere formación y práctica continuada. Incluso mayores que hicieron cursos de informática básica hace algunos años pueden sentirse perdidos si luego la tecnología evolucionó y no tuvieron a nadie que les resolviera dudas. La rápida actualización de aplicaciones, la aparición de nuevos dispositivos o cambios en las plataformas (por ejemplo, la interfaz de una red social que cambia su apariencia) puede descolocar a los usuarios de más edad. Por eso, más que cursos aislados, lo ideal es crear una red de acompañamiento digital permanente para personas mayores, donde puedan acudir con sus dudas cotidianas, encontrar tutoriales sencillos y tener un soporte cercano (por teléfono o presencial) cuando algo no les funcione. Este tipo de apoyo aún no está plenamente institucionalizado; recae muchas veces en familiares jóvenes o en voluntarios, pero debería fortalecerse desde lo público y el tercer sector.
En síntesis, el desafío consiste en adaptar la tecnología a las personas (y no al revés) cuando se trata de adultos mayores. Esto implica redoblar esfuerzos en alfabetización digital, mejorar la accesibilidad de los entornos digitales, y mantener siempre un enfoque humano en los servicios: la tecnología debe estar al servicio del bienestar de las personas mayores, complementando la atención personal, nunca sustituyéndola por completo. A continuación, exploraremos cómo se está trabajando en Granollers y entorno para afrontar estos retos, así como propuestas específicas de mejora.
Digitalización y cuidado de las personas con discapacidad
Al hablar de inclusión digital, no podemos olvidar a otro colectivo fundamental: las personas con discapacidad. La digitalización también impacta su cuidado y calidad de vida, presentando ventajas pero a la vez barreras particulares según el tipo de discapacidad. En Granollers vive un número considerable de personas con distintos grados de discapacidad (física, sensorial, intelectual o mental), muchas de las cuales dependen de apoyos sociales y familiares en su día a día. Asegurar que la tecnología es accesible para ellas y que sirve como herramienta de autonomía es tan importante como en el caso de los mayores.
Accesibilidad digital y barreras
La principal cuestión cuando hablamos de usuarios con discapacidad es la accesibilidad. Una página web, aplicación móvil o dispositivo debe ser usable por el mayor número de personas posible, incluidas aquellas con limitaciones visuales, auditivas, motoras o cognitivas. En la práctica, todavía hay mucho por mejorar:
Discapacidad visual: Las personas ciegas o con baja visión requieren que los contenidos digitales sean compatibles con lectores de pantalla (programas que leen en voz alta el texto de la pantalla) y que las páginas estén bien estructuradas semánticamente. También se benefician de opciones para aumentar el tamaño de letra, alto contraste de colores, y descripciones de audio para imágenes o vídeos. Si una web no está diseñada siguiendo estándares de accesibilidad (WCAG), estos usuarios encontrarán grandes obstáculos para navegar.
Discapacidad auditiva: Las personas sordas necesitan que los contenidos audiovisuales ofrezcan subtítulos o transcripciones. En servicios de videollamada, valoran mucho la posibilidad de usar lenguaje de signos mediante intérpretes en línea. Las alertas sonoras de un sistema deben complementarse con señales visuales o vibración para ser efectivas con usuarios con déficit auditivo.
Discapacidad física o motora: Quienes tienen movilidad reducida o dificultad en las extremidades superiores pueden tener problemas para utilizar un ratón convencional o para realizar gestos precisos en pantallas táctiles. Para ellos existen tecnologías de apoyo como teclados adaptados, ratones especiales manejados con la boca o seguimiento ocular, e incluso el control por voz. Sin embargo, estas soluciones deben integrarse con el software: por ejemplo, un sitio web debe ser navegable mediante teclado solamente (usando Tab, Enter, etc.), ya que algunos usuarios no pueden usar ratón. La falta de compatibilidad con estos métodos alternativos deja fuera a personas con parálisis, temblores fuertes, etc.
Discapacidad intelectual o cognitiva: Las personas con discapacidad intelectual, trastornos del desarrollo o deterioro cognitivo leve enfrentan barreras más sutiles pero igualmente importantes. Su dificultad radica en comprender información compleja o realizar procesos con muchos pasos. Si una interfaz tiene demasiadas opciones juntas, lenguaje complicado o requiere mucha memorización, es probable que estos usuarios no puedan usarla de forma autónoma. Para ellos se promueve la lectura fácil (textos claros, directos, con apoyos gráficos), los pictogramas y los asistentes paso a paso que guían durante una gestión. Un ejemplo: a la hora de comprar un billete de tren por internet, una persona con discapacidad intelectual puede perderse; pero si la web ofrece un modo simplificado con instrucciones visuales, iconos grandes y confirmaciones simples, le será mucho más accesible. Lamentablemente, pocas aplicaciones incluyen aún modos de accesibilidad cognitiva.
El resultado de estas carencias es una notable brecha digital también en el colectivo de personas con discapacidad. Según datos del INE, en 2022 solo un 30% de las personas con discapacidad intelectual en España usaba Internet de forma regular, frente a un 84% de la población general. Esto evidencia que muchísimas personas con discapacidad se están quedando al margen de la sociedad digital por falta de adaptación. Otras investigaciones señalan que dentro de la discapacidad, quienes presentan mayores índices de desconexión son las personas con enfermedades mentales o discapacidades intelectuales, mientras que las personas con discapacidades físicas tienen algo más de participación digital (probablemente gracias a ciertas ayudas técnicas). Aun así, en general las personas con discapacidad encuentran más barreras para usar tecnología que la población sin discapacidad, lo cual es preocupante dado que podrían beneficiarse enormemente de ella para comunicarse, formarse o trabajar.
Iniciativas de inclusión tecnológica
Consciente de esta situación, en los últimos años ha cobrado fuerza el movimiento por la inclusión tecnológica de las personas con discapacidad. Tanto administraciones públicas como fundaciones y empresas privadas están tomando medidas para mejorar la accesibilidad y ofrecer formación específica:
Adaptación de sitios web públicos: En Granollers tenemos un ejemplo reciente y tangible. El Ayuntamiento de Granollers ha apostado por la inclusión digital incorporando en 2025 un plugin de accesibilidad web en su portal municipal. Esta herramienta (denominada Viewser) permite a cualquier usuario ajustar la presentación de la web a sus necesidades: desde cambiar el contraste de colores, ampliar el tamaño del texto, hasta activar ayudas especiales para personas con dislexia o con déficit de atención. Con esta integración, la página del ayuntamiento se alinea con estándares internacionales de accesibilidad (WCAG) y cumple con las exigencias de la nueva Ley Europea de Accesibilidad, en vigor desde junio de 2025. En la práctica, esto significa que un vecino con discapacidad visual de Granollers puede ahora navegar la web municipal con mayor facilidad, ajustándola a alto contraste o haciendo que le lea los contenidos. Es un paso importante que refleja el compromiso local con la equidad digital y debería servir de ejemplo para otras webs de servicios en la ciudad.
Alianza por la accesibilidad cognitiva: A nivel nacional, organizaciones como Plena Inclusión España (que agrupa a entidades de apoyo a personas con discapacidad intelectual) han impulsado proyectos innovadores. En diciembre de 2023 presentaron la Alianza Tecnológica por la Inclusión, que reúne a una treintena de empresas tecnológicas (incluyendo grandes compañías como Samsung, Amazon, BBVA, Fundación Telefónica, universidades, etc.) con el objetivo de incorporar la accesibilidad cognitiva en el diseño de dispositivos, aplicaciones y software desde el inicio. Esta iniciativa surge al reconocer que la falta de adaptación tecnológica está limitando gravemente el acceso a derechos básicos de miles de personas con discapacidad intelectual: desde no poder consultar sus resultados médicos online sin ayuda, hasta no lograr utilizar la banca digital o comprar entradas por Internet. Con el apoyo de empresas y expertos, se buscan soluciones que hagan la tecnología más sencilla, predecible y comprensible para todos. Iniciativas así pueden tener impacto en Granollers a medio plazo, ya que las mejoras en productos bancarios, móviles o páginas web beneficiarán a vecinos con discapacidad localmente.
Tecnologías de apoyo en el cuidado diario: La digitalización también está proporcionando nuevas herramientas para la atención y autonomía de personas con discapacidad. Por ejemplo, en Granollers varias entidades sociales trabajan con soluciones domóticas en viviendas tuteladas para personas con discapacidad física: controlar la luz, la temperatura o abrir puertas mediante aplicaciones de voz o sensores, permite que personas en silla de ruedas vivan más independientemente. Asimismo, para personas sordas existen ya apps de videointerpretación en lengua de signos que, ante una emergencia o una gestión sanitaria, conectan con un intérprete en tiempo real (algo así como una “teleasistencia” adaptada a la comunidad sorda). Para personas ciegas, aplicaciones móviles como Lazarillo o NaviLens ayudan a orientarse en entornos urbanos y reconocer objetos mediante códigos y señales sonoras; la ciudad de Barcelona ha implementado algunas de estas tecnologías en transporte público, y Granollers podría explorar su adopción en edificios municipales o transporte local. Otra área prometedora es el uso de realidad virtual y aumentada en rehabilitación: por ejemplo, juegos de realidad virtual para hacer ejercicios de fisioterapia de forma amena, o gafas de realidad aumentada que proyectan indicaciones para personas con discapacidad cognitiva durante sus tareas (recordándoles pasos de una rutina, etc.). Si bien muchas de estas innovaciones están en fase piloto, representan oportunidades concretas de mejorar el cuidado terapéutico y la independencia de personas con discapacidad en nuestra ciudad.
Legislación y derechos digitales: Cabe destacar que tanto España como la Unión Europea han reforzado en sus normativas el derecho a la accesibilidad tecnológica. Además del mencionado Acta Europea de Accesibilidad, en España está vigente la obligación de que todos los sitios web y aplicaciones móviles del sector público sean accesibles (salvo contadas excepciones), así como las apps esenciales de empresas grandes. También la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad establece que las tecnologías de la información deben ser accesibles, contemplando sanciones si no se cumplen estos criterios. Estas leyes son una herramienta para exigir mejoras: por ejemplo, un vecino de Granollers con discapacidad podría reclamar si una web municipal o de un servicio público no le permite navegar con su lector de pantalla. Afortunadamente, el Ayuntamiento de Granollers ya se ha adelantado con medidas como el plugin de accesibilidad, pero es importante vigilar que todos los proveedores de servicios locales (transporte, salud, bancos, comercios) cumplan con la accesibilidad, para que las personas con discapacidad no encuentren muros en su vida digital diaria.
Formación y empoderamiento digital: Al igual que con los mayores, la formación es clave para las personas con discapacidad. Muchas veces, tras proveer la herramienta adaptada, hace falta entrenar en su uso. En Cataluña, programas como Somos Digital o la Xarxa Òmnia llevan años enseñando competencias TIC a colectivos vulnerables, incluida la discapacidad. En Granollers, la Biblioteca Roca Umbert actúa también como centro de inclusión: durante 2023, su punto TIC ofreció acompañamiento en trámites digitales y cursos básicos, realizando más de 1.000 atenciones a ciudadanos que necesitaban ayuda para utilizar el ordenador o hacer gestiones en línea. Entre esos usuarios atendidos hubo seguramente personas con discapacidad y sus familias, que encontraron allí un apoyo personalizado. Adicionalmente, la Fundación “la Caixa” y otras entidades organizan en la comarca talleres específicos de nuevas tecnologías para personas con discapacidad, a menudo incorporando voluntarios que les guían pacientemente. Todo esto contribuye a empoderar a los usuarios con discapacidad, demostrando que con los ajustes adecuados, ellos también pueden servirse de un smartphone o de Internet para ser más independientes.
En resumen, la digitalización en el ámbito de la discapacidad es un campo en rápida evolución. Granollers, al igual que otras ciudades, debe estar atenta para incorporar las mejores prácticas de accesibilidad y apoyo tecnológico. Desde tener páginas web locales inclusivas, pasando por facilitar herramientas de comunicación alternativa (por ejemplo, bucles de inducción magnética para usuarios de audífonos en espacios municipales, o estaciones de trabajo adaptadas en bibliotecas), hasta promover que las personas con discapacidad participen en el diseño de las soluciones que van a usar (co-creación). Solo así la tecnología será verdaderamente transformadora en su cuidado y su día a día.
Iniciativas y buenas prácticas en Granollers
Afortunadamente, Granollers no parte de cero en este camino. Existen ya iniciativas locales y del entorno cercano que están marcando la diferencia en la inclusión digital de mayores y personas con discapacidad. Destacamos algunas:
Espacio Activo de la Gent Gran virtual: Granollers cuenta con un «Espacio Activo de la Gente Mayor», un equipamiento municipal dedicado a promover el envejecimiento activo mediante talleres de memoria, yoga, baile, etc. Durante la pandemia de 2020, este centro trasladó sus actividades al formato digital para seguir atendiendo a los mayores durante el confinamiento. Se crearon grupos de WhatsApp donde los monitores compartían vídeos, ejercicios y consejos en los horarios habituales de clase. Hasta 146 personas mayores participaron en estas actividades virtuales, haciendo tai-chi, gimnasia, talleres de memoria y baile en línea. Esta experiencia pionera demostró que, con el apoyo adecuado, los mayores de Granollers podían conectarse y beneficiarse de programas online. Además, permitió abrir la participación a cualquier persona interesada, sin limitaciones de aforo físico. Este modelo de talleres virtuales para mayores podría mantenerse a futuro como complemento a las clases presenciales, facilitando que personas con movilidad reducida o que cuidan a un familiar desde casa no queden excluidas de las actividades.
Biblioteca Roca Umbert como punto de inclusión digital: Como mencionamos, la Biblioteca municipal (ubicada en el complejo Roca Umbert Fàbrica de les Arts) se ha consolidado como Punt TIC de la Red de Telecentros de Cataluña. Allí, personal especializado ofrece regularmente asistencia para realizar trámites en línea (por ejemplo, cómo obtener un certificado digital, descargar un volante de empadronamiento, o rellenar formularios oficiales). También se imparten cursos de informática básica, uso del móvil, Internet seguro, etc., dirigidos especialmente a personas mayores y colectivos vulnerables. La cifra de más de 1.000 atenciones en 2023 refleja la elevada demanda de este servicio. Muchos mayores de Granollers han aprendido a enviar su primer email o a utilizar aplicaciones de mensajería gracias a la paciencia de los dinamizadores de la biblioteca. Este recurso cercano, gratuito y continuo es una auténtica buena práctica local. Sería recomendable incluso ampliar sus horarios o replicar la iniciativa en otros centros cívicos de la ciudad para llegar a más barrios y personas que lo necesiten.
Cursos de competencias digitales de la Generalitat: Granollers se está beneficiando del programa autonómico “Más Digitales”, lanzado en 2023-2024 por la Generalitat de Catalunya para combatir la brecha digital en mayores. Dentro de la campaña “En Cataluña, ser digital no tiene edad”, el gobierno catalán está ofreciendo más de 9.000 cursos gratuitos y presenciales en todo el territorio, dirigidos principalmente a personas mayores de 60 años (aunque abiertos también a otros colectivos vulnerables). Estos cursos, de 15 horas de duración, se imparten en grupos reducidos (5 a 15 alumnos) y en tres niveles: desde lo más básico (aprender a usar un móvil, hacer llamadas, enviar mensajes), intermedio (manejo de correo electrónico, navegar por Internet, hacer fotos, nociones de ciberseguridad) hasta avanzado (realizar trámites en línea, utilizar la banca digital, apps de ocio, etc.). En la comarca del Vallès Oriental, localidades cercanas como Parets del Vallès, Canovelles o Lliçà d’Amunt ya han sido sede de cursos piloto con participación de personas mayores, cuyo éxito ha servido para perfeccionar la metodología. Es de esperar que en Granollers también se estén impartiendo o se vayan a impartir próximamente varios de estos cursos gratuitos de capacitación digital para mayores, ya sea en centros cívicos, asociaciones o a través de entidades como FiraGran. Este tipo de formación estructurada y a gran escala es crucial para llegar a aquellos mayores que nunca antes han tenido contacto con las TIC y dotarles de las habilidades esenciales.
Programas intergeneracionales y voluntariado digital: Otra estrategia efectiva que se ha visto en diferentes lugares es aprovechar el voluntariado tecnológico. En Granollers, por ejemplo, se han dado casos de jóvenes estudiantes que dedican tiempo a enseñar a personas mayores del barrio a usar el ordenador o el teléfono móvil, ya sea en entornos informales o a través de programas como el de Voluntarios de “la Caixa” o Voluntarios Telefónica. Precisamente, la Fundación Telefónica ha incluido a Granollers en su iniciativa Reconectados: la tecnología no tiene edad, haciendo talleres de sensibilización y formación en eventos de mayores. Estos talleres cuentan con la presencia de voluntarios corporativos que se sientan junto a la persona mayor para guiarla en ejercicios prácticos (por ejemplo, cómo usar WhatsApp, cómo evitar fraudes online, cómo sacar partido a Google Maps o a la Carpeta de Salud digital). La experiencia muestra que el enfoque uno-a-uno y la empatía intergeneracional rompen miedos: los mayores suelen sentirse más confiados y motivados cuando un joven con paciencia les va mostrando paso a paso, y a su vez los jóvenes ganan en respeto y comprensión hacia las dificultades que enfrentan sus mayores. Fomentar más estas interacciones, a través de escuelas, institutos o grupos scouts de Granollers en coordinación con centros de mayores, sería muy positivo.
Servicios de apoyo a la discapacidad: Granollers dispone de varias entidades y recursos dedicados a personas con discapacidad que también están incorporando la dimensión digital. Por ejemplo, la Fundació Vallès Oriental, que gestiona centros y servicios para personas con discapacidad intelectual, ha estado explorando actividades tecnológicas adaptadas en sus centros ocupacionales (uso de tablets con apps lúdicas y educativas, talleres para aprender a manejar el ordenador a nivel básico, etc.). Asimismo, el Equip de Valoració de la Discapacitat en Granollers (EVO) y otros servicios de orientación están promoviendo que los usuarios con discapacidad conozcan las herramientas de accesibilidad disponibles en sus propios teléfonos móviles (muchos desconocen que su smartphone tiene opciones de accesibilidad integradas, como ampliación de texto, lectores de pantalla o comandos de voz). A nivel de transporte local, los autobuses urbanos de Granollers ya cuentan con sistemas audiovisuales de próxima parada para personas con discapacidad visual o auditiva. Incluso en la esfera del ocio, iniciativas como cine accesible o actividades inclusivas con apoyo tecnológico (ej: proyectar subtítulos o audiodescripción en eventos culturales municipales) están ganando terreno. Cada pequeña mejora en accesibilidad digital en la ciudad se traduce en mayor igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad en su vida diaria.
En definitiva, Granollers está dando pasos significativos para integrar a mayores y personas con discapacidad en la sociedad digital. Sin embargo, siempre es posible ampliar y reforzar estas acciones para lograr un mayor impacto. En la siguiente sección planteamos algunas propuestas concretas en esa línea.
Propuestas de mejora para la inclusión digital en Granollers
Tras analizar la situación actual, a continuación se presentan propuestas y recomendaciones para potenciar la digitalización inclusiva en Granollers, pensando tanto en el cuidado de las personas mayores como en el cuidado de personas con discapacidad. Estas acciones buscan consolidar a Granollers como una ciudad referente en accesibilidad tecnológica y calidad de vida:
1. Extender la formación digital de base a todos los barrios: Si bien existen cursos y puntos de apoyo, es importante que ningún mayor interesado se quede sin opción de aprender por cuestiones de distancia o plazas limitadas. Sería beneficioso descentralizar las aulas de capacitación digital, llevando talleres básicos a centros cívicos de barrio, asociaciones de vecinos y incluso a las residencias de ancianos. Por ejemplo, organizar ciclos de clases de informática básica en locales de las asociaciones de gente mayor en cada distrito, con instructores o voluntarios. También se podrían habilitar aulas móviles o itinerantes (como un autobús equipado con ordenadores que recorra diferentes zonas rurales o barrios más alejados). La idea es acercar la formación al entorno cotidiano de los mayores. Asimismo, garantizar que haya oferta continua durante todo el año, con distintos horarios (mañana o tarde) para adaptarse a quienes tengan otras actividades o limitaciones horarias.
2. Potenciar el acompañamiento personalizado (“mentores digitales”): Más allá de cursos estructurados, muchos mayores y personas con discapacidad necesitan resolver dudas concretas que les surgen en el uso diario de la tecnología. Proponemos crear una red de “mentores digitales” voluntarios en Granollers. Estos mentores podrían ser jóvenes estudiantes de institutos, universitarios, o incluso otros mayores que dominan la tecnología (existen “mayores ciber-voluntarios” con ganas de ayudar a sus pares). La labor del mentor sería estar asignado a una persona o a un pequeño grupo de personas, y brindarles asesoría periódica: por ejemplo, una visita semanal para repasar cómo usar alguna app, actualizar el móvil, instalar un antivirus, practicar una videollamada, etc. Esta relación de confianza y continuidad ayudaría a que los usuarios ganen autonomía sin frustrarse en el proceso. El Ayuntamiento, en colaboración con entidades como la Cruz Roja o fundaciones locales, podría coordinar este voluntariado digital, ofreciendo alguna formación previa a los mentores sobre pedagogía con mayores y discapacidad.
3. Garantizar dispositivos y conectividad para quien no los tenga: Identificar a través de los servicios sociales municipales aquellos hogares de personas mayores o con discapacidad que carezcan de conexión a Internet o dispositivos adecuados, e impulsar iniciativas para facilitarles el acceso. Por ejemplo, se podría crear un programa municipal de préstamo de tablets o portátiles a mayores con pocos recursos, incluyendo quizás conexión de datos subvencionada durante un periodo. Algunas ciudades han distribuido tablets con interfaz simplificada a usuarios de teleasistencia para que puedan hacer videollamadas con el centro de contacto; Granollers podría explorar algo similar, dando en comodato tablets con aplicaciones preconfiguradas (noticias locales, videoconferencia con familiares, juegos cognitivos, etc.) a personas mayores que viven solas. Igualmente, negociar con operadores ofertas especiales de fibra o móvil para mayores/discapacitados con bajo poder adquisitivo y difundir su disponibilidad. Ninguna persona debería quedar desconectada por motivos económicos.
4. Mejorar la accesibilidad universal de espacios y servicios locales: Aunque el foco es lo digital, esto va de la mano con la accesibilidad en general. Todas las instalaciones públicas de Granollers (ayuntamiento, centros de salud, centros cívicos) deberían tener equipamiento tecnológico adaptado: bucles magnéticos en mostradores para personas con audífonos, kioskos digitales o cajeros municipales con opciones de accesibilidad (tamaño de texto ajustable, menú por voz), ordenadores públicos en la biblioteca con software especial para ciegos (lectores de pantalla) y para personas con movilidad reducida (teclados en pantalla, trackballs). Además, fomentar que los comercios y bancos locales adopten medidas inclusivas: por ejemplo, que las sucursales bancarias cuenten con personal “embajador digital” que ayude a clientes mayores a usar el cajero o la app móvil en horario preferente; o que las farmacias y tiendas habiliten sistemas de pedido telefónico/online sencillos para quienes no puedan desplazarse. Desde el ayuntamiento se puede ofrecer formación y reconocimiento (distintivos de “Comercio amigable con los mayores y la discapacidad”) a aquellos establecimientos que destaquen en este aspecto.
5. Promover contenidos locales en formato fácil y digital: Una propuesta concreta es que el Ayuntamiento de Granollers publique más información en formatos adaptados: por ejemplo, guías de “Cómo hacer trámites municipales por Internet” en lectura fácil (con lenguaje simple e ilustraciones) dirigidas a personas mayores o con discapacidad cognitiva. O vídeos cortos subtitulados explicando cómo acceder a ciertos servicios online. Estos materiales se pueden distribuir en papel (cartillas didácticas) pero también en vídeo y audio, para que cada persona escoja el formato que mejor entienda. Del mismo modo, impulsar que la web municipal y los comunicados importantes tengan opción de “lectura fácil” activa (esto es algo que ya hace la web de Ciudades Amigables o algunas webs de discapacidad: un botón que simplifica el texto automáticamente). Para la comunidad con discapacidad intelectual en Granollers, esto sería de gran ayuda para entender noticias locales o instrucciones de emergencias, por ejemplo.
6. Integrar la perspectiva digital en la red de cuidados a domicilio: Granollers cuenta con un Servicio de Atención Domiciliaria (SAD) y programas de atención a dependientes. Sería recomendable que dentro de los planes de atención individual se incorpore el componente digital. Por ejemplo, que los cuidadores a domicilio ayuden al mayor a hacer alguna videollamada con familiares, o a usar la tablet para ejercicios cognitivos. Formar a los cuidadores profesionales en habilidades digitales y en el uso de apps de salud, de comunicación, etc., para que a su vez ellos empoderen al usuario en casa. Incluso se podría dotar a los cuidadores de un kit tecnológico básico (por ejemplo, un altavoz inteligente, aplicaciones de estimulación cognitiva, etc.) para que lo empleen durante sus visitas domiciliarias como herramienta terapéutica o lúdica con la persona mayor/discapacitada. Esta integración del cuidado presencial con la tecnología multiplicaría los beneficios y haría que la persona atendida gane familiaridad con los dispositivos en un entorno seguro y guiado.
7. Divulgación y sensibilización comunitaria: Muchas veces, la resistencia o apatía hacia la tecnología por parte de mayores se debe a percepciones negativas (“eso es para jóvenes”, “yo ya soy muy viejo para aprender”). Es vital continuar con campañas de sensibilización que derriben esos mitos, mostrando ejemplos inspiradores de personas mayores que han aprendido y disfrutan de la tecnología. En Granollers se podrían organizar jornadas tituladas “La tecnología también es cosa de mayores”, donde vecinos seniors que utilizan TIC (por ejemplo, un abuelo que tiene un blog, o una señora de 70 años que hace manualidades guiándose de YouTube) compartan su experiencia con otros mayores. Asimismo, charlas sobre seguridad digital básica para quitar miedos (enseñar de forma sencilla cómo detectar bulos, evitar fraudes y navegar con tranquilidad) darían confianza a muchos. En cuanto a la discapacidad, visibilizar en medios locales y redes sociales ejemplos de personas con discapacidad de la comarca que usan la tecnología para comunicarse o trabajar puede motivar a otras y cambiar la mirada paternalista de la sociedad. La sensibilización debe ir también dirigida a las familias y al personal de atención: que comprendan la importancia de apoyar la autonomía digital de sus mayores o familiares con discapacidad, por ejemplo no haciéndoles todo sino guiándoles para que lo intenten.
8. Colaboración con entidades especialistas: Por último, es valioso que el municipio estreche lazos con asociaciones especializadas en tecnología e inclusión. Por ejemplo, la Fundación Tecnologías Sociales (TECSOS) o el Observatorio de la Discapacidad ofrecen asesoramiento para proyectos innovadores. Granollers podría pilotar junto a alguna startup local o universidad pequeñas iniciativas, como probar un nuevo dispositivo de realidad virtual con usuarios de un centro de día para mayores, o aplicar inteligencia artificial en analizar las llamadas de teleasistencia para anticipar necesidades. Ser parte de estos proyectos daría a la ciudad conocimiento de vanguardia y soluciones adaptadas desde el inicio a nuestra población. Igualmente, mantener la implicación en redes como la Red de Ciudades Amigables con las Personas Mayores (de la OMS) y compartir allí las buenas prácticas digitales, permitirá nutrirse de lo que funcionan en otros municipios y difundir lo que Granollers logre.
Conclusión
Granollers se encuentra ante la oportunidad y el desafío de consolidarse como una ciudad amigable para las personas mayores y las personas con discapacidad en plena era digital. La tecnología, bien encauzada, puede ser una poderosa aliada para mejorar el cuidado, la autonomía y la participación social de estos colectivos. Hemos visto que ya se están dando pasos importantes: los mayores de Granollers cada vez utilizan más Internet, existen cursos y apoyos locales para reducir la brecha digital, y el Ayuntamiento ha mostrado su compromiso con la accesibilidad web y la innovación en servicios como la teleasistencia. Sin embargo, también persisten brechas significativas que requieren atención continua: muchos mayores aún no se benefician de la digitalización, y muchas personas con discapacidad enfrentan barreras evitables en el mundo digital.
Con las propuestas planteadas –desde ampliar la formación de base, acompañamiento personalizado, accesibilidad universal, hasta sensibilización y proyectos colaborativos– Granollers puede seguir avanzando hacia la plena inclusión digital. Se trata de un esfuerzo colectivo que involucra a instituciones, empresas, familias y a los propios mayores y personas con discapacidad como protagonistas de su aprendizaje. Si logramos que un mayor de 80 años pueda hacer una videollamada a su médico sin angustia, o que una persona con discapacidad intelectual pueda utilizar una aplicación municipal en modo fácil para apuntarse a una actividad, estaremos no solo facilitando trámites, sino enriqueciendo vidas y fortaleciendo derechos.
En último término, fomentar la digitalización inclusiva en el cuidado de personas mayores y con discapacidad significa asegurar que el progreso tecnológico de la sociedad granollerense es verdaderamente un progreso para todos, sin dejar a nadie atrás. Granollers, como comunidad cohesionada y solidaria, tiene en sus manos construir ese futuro donde la edad o la discapacidad ya no sean sinónimo de brecha digital, sino donde cada vecino, con apoyo y diseño adecuado, pueda aprovechar lo mejor de la tecnología para vivir con dignidad, seguridad y plenitud en el siglo XXI. La meta es ambiciosa pero alcanzable: una Granollers plenamente conectada e inclusiva, donde la digitalización sea sinónimo de bienestar compartido.
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